Una experiencia religiosa

Una leyenda en Carcassonne

 

Todo sucedió cuando hace tres veranos paseaba por el pequeño y encantador pueblo de Carcassonne, en ese tiempo se llevaba a cabo el mundial en Alemania, por lo tanto el ambiente futbolero se impregnaba por todo Europa. Ese día jugaba México, y porsupuesto yo iba debidamente vestida con mi playera de México, jeans y mi backpack. Mi mamá, mi hermana y yo estabamos en un tour con Sixto Paz que contemplaba los lugares donde estuvieron los cátaros, entre ellos Carcassonne, una ciudad medieval amurallada que en ese momento celebraba una especie de festival de vinos y quesos franceses.

 

Entramos a la basílica dentro de la ciudad amurallada, y yo me separé del grupo para contemplar los pasajes escritos en las paredes. Entonces me quedé dentro de una de las cámaras laterales donde se llevaban a cabo ceremonias más íntimas y me llamó mucho la atención ver grabados de obispos por todas partes, y me quedé contemplando en silencio los hermosos vitrales a través de los cuales una luz ténue pero colorida iluminaba el lugar. Salí al pasillo y no vi a nadie, pero supuse que estaban visitando las demás cámaras, y caminé por el pasillo que lleva al altar para observar desde ahí la maravillosa cúpula de colores.

Me sentí completamente tranquila, como si ya hubiera estado allí antes, y durante ese tiempo exploré el lugar en paz, era un estado casi meditativo.

 

Después de casi 2 horas, decidí alcanzar a mi familia y al resto del grupo en la cata de vinos. Abrí la puerta del pasillo que daba a la puerta principal de la basílica y estaba completamente oscuro, con las manos por delante para buscar la luz dí con la puerta principal y cuando intenté abrirla me di cuenta de que estaba cerrada con llave.

 

Afortunadamente encontré el interruptor de la luz para iluminar el pasillo, y me volví a meter para explorar alguna otra forma de salir. No encontré ninguna, pero lo extraño es que hasta ese momento me sentía traquila, exploré el lugar como si fuera mi casa, incluso traté de ver si me podía salir por una ventana. No tenía mucho inconveniente por quedarme a dormir ahí, excepto porque el tour salía al día siguiente a Tolousse y no tenía forma de localizar a mi mamá, pues ella tenía apagado el celular.

 

Entonces me senté en el pasillo y esperé un rato, le hablé a una amiga en México para desahogar mi situación, y luego me asomé por la rendija de la puerta para ver si alguien pasaba, pero no había nadie, me empecé a angustiar porque ví que todas las tienditas de alrededor de la plaza estaban cerradas. De pronto escuché a alguien hablar francés y eran dos señoras afuera de una tiendita como a 20 metros de la puerta de la basílica, y empecé a gritarles y a agitar la puerta, ellas se metieron a la tienda asustadas, yo me volví a sentar, hasta que oí que me tocaban la puerta y eran ellas! Se empezaron a reír, me dijeron que esperara y se fueron. Yo no tenía otra cosa que hacer más que esperar a que cuando mi mamá y mi hermana llegaran al hotel y no me vieran ahí, encendieran el celular y se dieran cuenta de los mensajes que les había enviado.

 

Después de media hora o más llegó un señor y empezó a hablarme a través de la puerta. La señora de la tiendita había ido por el señor de las llaves hasta su casa y me abrieron. Cuando salí me preguntaban confundidos, cómo fue que me había quedado ahí si llevaba más de 2 horas cerrado el lugar. Me preguntaron si estaba bien y luego se rieron de mí, aparte traía mi camiseta de México puesta entonces creo que no le hice para nada un favor a la reputación de los mexicanos.

 

Cuando llegué con el tour y con mi familia, nadie lo podía creer. Ellos me contaron que estuvieron en la basílica hasta que llego una señora y los corrió a gritos, diciéndoles “Alle alle” “Fermeee”

 

Para mí fue toda una experiencia religiosa, literalmente.

 

Tres años después vuelve a mi mamá a Carcassonne y se encuentra a una señora que le dice que la considera conocida, mi mamá le responde que estuvo ahí hace tres años y le platica la historia de mi encierro temporal en la basílica. Ella le responde que ella fue por el señor de las llaves para abrirme y que ahora cuentan esa historia regularmente y que estaba muy sorprendida porque nunca les había pasado algo así, ya que al revisar los hechos era prácticamente imposible que sucediera lo que me sucedió a mí. Porque las cámaras laterales no están aisladas como para que no se pueda percibir que hay alguien ahí, ni como para que yo no hubiera escuchado el ruido de la gente saliéndose de la iglesia, arreada por una mujer que les decía en voz alta que ya era la hora del cierre.

 

El resultado final es que ahora se ríen continuamente de mí en Francia. La cuestión es…cómo algo que tiene una cierta trascendencia para mí, también lo tuvo en un nivel significativo otra persona que se ha dedicado a contar mi historia. La historia de una mexicana que se quedó encerrada en la iglesia de un encantador pueblo medieval.

 

La cuestión es que por más difícil que parezca, muchas veces no nos damos cuenta de que nuestro paso por la vida es de gran trascendencia, y que hasta una mirada nuestra o una sonrisa, puede cambiar la vida de alguien más. Con esto no quiero implicar que somos responsables de lo que pase en la vida de los demás, más bien, que estamos interconectados y tenemos que ser conscientes de nuestros actos, esta es una anécdota chistosa pero muestra cómo un hecho tan sencillo puede impactar a un grupo de personas, más allá de lo que me impactó a mí.

 cite-de-carcassonne

About sashantiaa

"Un guerrero de la luz sabe que en el silencio de su corazón existe un orden que lo orienta" (Paulo Coelho)
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4 Responses to Una experiencia religiosa

  1. Que te puedo decir Julia. Las coincidencias existen. Y queramoslo o no invariablemente trascendemos. Aveces porque nos quedamos encerrados, aveces porque le dijimos una palabra o una frase a una persona y 12 años después se sigue acoradndo de nosotros por esa frase. Dejamos marcas, para bien y para mal, en todas las personas con las que tnemos contacto. Tu, nunca dejas de sorprenderme. Fan.

  2. Omtaiki says:

    Hermana, genial tu anécdota!!! Aunque ya sabía gran parte de ella, disfruté leer y recordar lo conectados que estamos los unos con los otros y lo trascendentes que pueden llegar a ser nuestros pasos, por simples que sean.

  3. astwer says:

    Me encanto tu historia Sashantia, me encanto la manera en que lo redactaste!….y me hizo reir mucho esto:

    Me preguntaron si estaba bien y luego se rieron de mí, aparte traía mi camiseta de México puesta entonces creo que no le hice para nada un favor a la reputación de los mexicanos. –

    jajajaja!

    Te mando un abrazote y un beso, ojala te este llendo super bien en tu vida, tiene ya tiempo que no hablamos pero te tengo muy presente.

    Joselo

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